Amor. Lo siento.

No pude darte lo que me pediste. No pude continuar en este punto del camino. No pude darme más. No pude retener aquello que ya se escapó de mis manos. No pude abrazarte más fuerte. No pude.

Viniste del amor y ¿A dónde vas ahora?… Buscas regresar a ti, a tu esencia, de donde viniste. Eso es lo que veo en tu mirada, en tus ojos.

Ahora, te sientes vacío, lo sé; incomprendido y sólo, lo sé; a mi también me pasó.

Ahora sientes que todo es un sinsentido, no diriges tu brújula interior, lo sé; a mi también me pasó.

Ahora sientes que el verdadero calor de un hogar fue algo efímero, fugaz, tan liviano, tan imperceptible; recuerdos que han volado ¿Adónde?.

Amor. Lo siento.

Mi alma es un lamento, mis lágrimas ya son transparentes, inocuas, quise ser fuerte, pero no pude, no quise, nada fue suficiente y todo me faltó, no tuve el coraje necesario.

Sé leer tu corazón y tu alma, porque aunque permaneces en silencio a mi lado, sé lo mucho que sufres tu también. Viniste del amor y regresas a él. Conmigo, porque tú y yo somos alma, somos entraña, somos sangre, somos uno. Eternos.

El vacío que te asalta hoy, es el mismo vacío que tuve yo. Pero recuerda esto: A veces, creemos estar rodeados de personas que nos quieren, pero en realidad estamos sólos. Nadie mejor que tú conoce lo que significa la verdadera soledad.

Amor. Lo siento.

Estaré contigo, en esta soledad que nos abruma, que nos envuelve, que nos deja sin demasiadas respuestas y muchas preguntas.

No tengas la menor duda que en tus genes está la fuerza del amor, sí, del AMOR; y ¿Sabes porqué? Porque viniste de Él, sigues en Él y vas con Él.

Conseguirás todo aquello que te propongas, pues tu verdad y tu fuerza reside en ese amor. No lo olvides nunca. Alimentarlo, abonarlo y cuidarlo tan sólo depende de ti, de nadie más. Yo no supe hacerlo como hoy me pides, por eso y por muchos errores que he cometido y cometeré…

Amor. Lo siento.

«La esperanza es el sueño del hombre despierto«. Pero yo, recuerdo otro final: Un abrazo, una mirada y un «estoy orgulloso de ti».

Hay un Dios en cada alma. Un destino en cada viaje, pero no hay mejor destino que el camino.

Entendí que un camino no es más rápido porque así lo recorres, sino que tan solo lo percibí así, el camino es siempre el mismo. Y yo, quiero que tú lo recorras con amor, ese amor que traté de darte, aunque a veces, algunas veces, tan sólo dormías, como yo.

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